En 1969, un economista de Princeton llamó "mercado de limones" al fenómeno por el que un producto bueno acaba vendiéndose al precio de uno malo.
Su nombre era George Akerlof. Ganó el Nobel de Economía en 2001 por esa idea.
La conclusión era esta:
Cuando el comprador no puede distinguir calidad, el precio es la única señal que tiene.
Un precio bajo no te protege.
Te hunde.
En 2011, Apple lanzó el iPhone 4S. Era el mismo teléfono que el 4, con pequeñas mejoras.
Largas colas. Cobertura mundial. Millones de unidades vendidas el primer fin de semana.
¿Qué había cambiado realmente?
El precio era prácticamente el mismo. El hardware, casi idéntico.
Lo que había cambiado era el mensaje.
"Este producto vale lo que cuesta. Y lo que cuesta te dice quién eres si lo tienes."
Eso no lo dijo nadie en el escenario. No hizo falta.
El precio ya lo decía.
Llevas años trabajando con la misma calidad que hace tres. Quizás mejor.
Y sigues cobrando lo mismo.
El problema no es lo que haces.
Es lo que tu precio le dice al cliente antes de que abras la boca.
El dueño llega primero. Se va último. Cubre los huecos del equipo. A final de mes queda lo justo.
Y cuando alguien le pregunta por qué no sube los precios, la respuesta es siempre la misma:
"Es que mis clientes no pueden pagar más."
He visto negocios facturar más de 50.000 euros al mes y quedarse con 230 euros de beneficio real.
No es mala suerte.
Es lo que pasa cuando nadie te enseñó que el precio no es un número.
Es una decisión.
Me llamo Kiko Medina. Monté mi primer negocio con algo más de 20 años. Luego otro. Luego una cadena de más de cien puntos en varios países.
He estado en el lugar donde estás tú. Sin saber exactamente cuánto ganaba. Sin entender por qué el dinero no aparecía aunque el trabajo sí. Sin atreverme a subir precios por miedo a perder lo que había construido.
Lo resolví. Y después de resolverlo para mí, lo he resuelto para otros.
No te lo cuento desde la teoría. Te lo cuento desde los números reales de más de doscientos negocios que he visto por dentro.
Cuando terminemos, esto habrá cambiado en tu negocio:
Dos sesiones individuales. Un mes de acceso directo. Una plantilla de escandallo construida para tu negocio concreto.
No es un curso. No te mando a ver vídeos. Trabajo contigo.
Eso tiene un precio. Y ese precio también es un mensaje.
Las plazas son limitadas porque el trabajo es individual.
El momento perfecto no existe.
Solo existe este momento.
499 € · Pago único
Kiko Medina
Consultoría y formación para negocios de servicios